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Cómo elegir un anillo de compromiso: guía para acertar

How to choose an engagement ring: a guide to getting it right

Elegir un anillo de compromiso implica tomar varias decisiones. El presupuesto es una de ellas, pero también hay que elegir el diamante, su forma y sus características, además de pensar en la montura, el engaste y la talla del anillo.

No existe una única elección correcta. Entender qué aporta cada elemento ayuda a decidir a qué dedicar el presupuesto y qué características priorizar.

¿Cuánto gastar en un anillo de compromiso?

No hay una cantidad correcta que debamos gastar en un anillo de compromiso. La conocida regla de destinar tres meses de sueldo fue popularizada por una campaña publicitaria de De Beers en la década de 1930 y hoy no es una referencia objetiva para fijar el presupuesto.

Lo importante es fijar un presupuesto con el que nos sintamos cómodos y decidir cómo distribuirlo. El diamante suele ser el elemento protagonista, pero el precio final también depende del metal, la montura, el tipo de engaste y otros elementos que pueda incorporar el anillo.

Definir el presupuesto desde el principio permite acotar las opciones y decidir qué características queremos priorizar.

Elige el diamante: empieza por las 4C

Las 4C son el sistema de referencia utilizado para describir las principales características de un diamante. Cada una corresponde a una característica diferente:

  • Cut (talla): determina cómo interactúa el diamante con la luz y tiene una influencia directa en su brillo.
  • Color (color): indica el grado de ausencia de color del diamante.
  • Clarity (pureza): evalúa la presencia de inclusiones (imperfecciones internas) y defectos externos.
  • Carat (quilates): mide el peso del diamante.

Las cuatro influyen en el precio del diamante, pero no tienen por qué tener el mismo peso para cada persona. Dentro de un presupuesto determinado, podemos priorizar unas características sobre otras. Por ejemplo, si queremos un mayor peso en quilates, podemos optar por grados de color o pureza más bajos.

En nuestra guía de las 4C del diamante explicamos con más detalle qué significa cada una y cómo se evalúa.

Elige la forma del diamante

La forma es una de las decisiones más visibles al elegir un diamante: redondo, oval, pera, corazón… No debe confundirse con la talla, una de las 4C, que hace referencia a cómo se han cortado y dispuesto las facetas del diamante y que influye tanto en su apariencia como en su precio.

La forma también puede afectar al presupuesto. El brillante redondo suele ser más caro que otras opciones, entre otros motivos por su popularidad y porque para obtenerlo se pierde una mayor proporción del diamante en bruto durante el proceso de talla. Otras formas, como la oval, pueden resultar más económicas.

Piensa en el estilo de quien llevará el anillo

El anillo de compromiso está pensado para llevarse durante muchos años, por lo que conviene tener en cuenta el estilo de quien lo llevará. Si estamos eligiéndolo para nuestra pareja, podemos fijarnos en las joyas que utiliza habitualmente: si prefiere diseños discretos o más llamativos, qué metales suele llevar o si se inclina por líneas clásicas o contemporáneas.

También importa el día a día de quien vaya a lucirlo. Un anillo que se lleva a diario debe ser cómodo y adaptarse a sus hábitos. Estas preferencias nos ayudarán después a elegir la montura y el tipo de engaste más adecuados.

Elige la montura y el engaste

Una vez elegido el diamante, hay que decidir cómo será el anillo que lo sostendrá. La montura es la estructura del anillo en la que se coloca el diamante. Al elegirla hay que decidir, entre otras cosas, el diseño, las proporciones y el metal.

El color del metal también puede influir en cómo percibimos el diamante. El oro blanco o el platino ayudan a resaltar la ausencia de color en los diamantes incoloros o casi incoloros, mientras que los metales cálidos, como el oro amarillo o rosa, pueden complementar determinados tonos del diamante.

El engaste es la forma en que el diamante queda sujeto a la montura. También afecta al aspecto del anillo, pero tiene además una función práctica: determina cuánto queda expuesto el diamante y el grado de protección que recibe. Dos opciones habituales son:

  • Engaste en garras: pequeñas piezas de metal sujetan el diamante y dejan una mayor parte de su superficie visible.
  • Engaste en bisel: el metal rodea el borde del diamante y le proporciona una mayor protección.

Averigua la talla del anillo

Si el anillo es una sorpresa, acertar con la talla puede ser una de las partes más difíciles. La opción más segura es medir el dedo, pero no siempre es posible hacerlo sin revelar nuestras intenciones.

Una alternativa es utilizar como referencia un anillo que esa persona suela llevar en el mismo dedo. Hay que tener en cuenta que el tamaño de los dedos puede variar entre una mano y otra, por lo que un anillo de otro dedo solo nos dará una orientación aproximada.

Si aun así no acertamos con la medida exacta, muchos anillos pueden ajustarse después. La facilidad para hacerlo dependerá del diseño y de la montura.

¿Y si eliges primero el diamante?

No es imprescindible elegir todo el anillo desde el principio. Otra posibilidad es escoger primero el diamante y decidir después la montura y el engaste.

Esta alternativa puede ser muy interesante cuando queremos mantener la sorpresa, pero no estamos seguros del estilo, el metal, el engaste o la talla del anillo. La sorpresa puede ser el propio diamante y, después, los dos miembros de la pareja pueden elegir juntos el anillo.

Un diamante con un origen personal

Además de su calidad, sus 4C y su forma, un diamante puede tener otra característica que no se refleja en un certificado: su origen.

En Brilianto denominamos Bespoke a la posibilidad de crear un diamante a partir del carbono de materiales orgánicos con un significado personal. Pueden ser de origen humano o animal, como un mechón de pelo, o botánico, como una planta o unas flores vinculadas a un momento importante. La elección depende de la historia que queramos preservar en el diamante.

Obtenemos carbono de ese material y con ese carbono creamos el diamante. En el configurador Bespoke se puede elegir la forma del diamante, su peso en quilates y añadir una inscripción personal. También se puede diseñar una joya a medida y elegir aspectos como el metal, la montura y el engaste.

También existe la posibilidad que acabamos de ver: sorprender con el diamante y elegir juntos el anillo después.

Crea tu diamante Bespoke